Punto Final, Nº 757 – Desde el 11 al 24 de mayo de 2012.
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Museo de la Solidaridad Salvador Allende

 

Autor: VIRGINIA VIDAL

Hace cuarenta años, el presidente de la República, doctor Salvador Allende Gossens, inauguró el Museo de la Solidaridad en Quinta Normal. Era un luminoso 17 de mayo de 1972, con la presencia de embajadores, delegados a la Tercera Reunión de la UNCTAD, autoridades y numeroso público. No faltaban estudiantes y paseantes habituales.
En esa ocasión, el presidente afirmó: “Es para mí un honor, muy significativo, recibir a nombre del pueblo de Chile estas muestras, estos cuadros, estas obras que nos envían, como expresión solidaria, artistas de los distintos continentes”. Añadió: “Este es el único museo del mundo que tiene un origen y contenido de tan profundo alcance. Es la expresión solidaria de hombres de distintos pueblos y razas que, a pesar de la distancia, entregan su capacidad creadora, sin reticencias, al pueblo de Chile”.
En esa ocasión Allende dio su palabra de que “este Museo no se va a desmembrar, que este Museo se mantendrá en su integridad”. Luego auguró el acrecentamiento de “este patrimonio, que desde ahora y por mandato de los artistas progresistas del mundo integra el patrimonio cultural del pueblo de Chile”.
Allende también expresó un anhelo: que la placa y la torre donde se realizó la UNCTAD III fuera la sede de la más alta manifestación tangible de la cultura nacional: “Queremos que esa torre sea entregada, y así lo propondré, a las mujeres y a los niños chilenos, y queremos que esa placa sea la base material del gran Instituto Nacional de la Cultura y, dónde mejor que allí estarán estos cuadros, estas telas y estas obras”. El presidente Allende se comprometió a firmar el decreto pertinente para entregar el edificio adecuado al Museo de la Solidaridad, pero no alcanzó a cumplir ese propósito.
Ha quedado oficialmente establecido que el Museo de la Solidaridad Salvador Allende y sus obras pertenecen al pueblo de Chile y no pueden pasar a manos privadas. Todas esas obras que constituyen un patrimonio de arte de valor incalculable, son propiedad de todos los chilenos representados por el Estado de Chile.
El Museo de la Solidaridad Salvador Allende -ubicado en República 475- es excepcional, porque las obras que integran su patrimonio expresan el compromiso de los artistas del mundo al donarlas al pueblo de Chile durante el gobierno del presidente Allende.
José María Moreno Galván (1923-1981), un progresista crítico español de arte, muy influyente durante los años sesenta y setenta, en marzo de 1971 participó en Santiago en el encuentro de intelectuales que se llamó Operación Verdad. Propuso en aquella reunión crear un museo internacional en apoyo al gobierno que presidía Salvador Allende. Una comisión, compuesta por el historiador y crítico de arte brasileño Mario Pedrosa, afincado en Chile, el italiano Carlo Levi y el mismo Moreno Galván visitaron al presidente Allende y le propusieron crear tal Museo, proyecto que contó con beneplácito oficial. Se creó entonces un Comité Internacional de Solidaridad Artística con Chile, donde, además de Moreno Galván y Levi, participaban Dore Ashton, Jean Lemarie de Wilde, R. Penrouse, Louis Aragon, Giulio Carlo Argan, Rafael Alberti, Aldo Pellegrin, Roberto Matta. Fue presidido por Mario Pedrosa y entre 1971 y 1973 recibió más de cuatrocientas obras -pinturas, grabados, esculturas, dibujos, tapices, fotografías- de los maestros del siglo: Joan Miró, Calder, Franz Stella, Quaytman, Chillida, Carlo Levi. En Montevideo, Manolita Piña, la viuda de Joaquín Torres García, innovador pintor uruguayo, regaló un cuadro de su esposo y lo envió por intermedio del doctor Emilio Ellena.
Todas las obras, con sus diversos estilos, orígenes y valores estéticos están unidas por un mismo símbolo: la solidaridad internacional que hizo posible este Museo. Su singularidad corresponde a una acción cultural única en el mundo: es un museo creado con donaciones, constituyendo un patrimonio que jamás Chile hubiera obtenido sin la generosa voluntad y entrega de los artistas, conscientes de que aportaban un patrimonio del pueblo de Chile.
Tras el golpe militar del 11 de septiembre de 1973, las obras quedaron depositadas durante 17 años en las bodegas del Museo de Arte Contemporáneo. El 4 de septiembre de 1991 se inauguró el Museo de la Solidaridad, que de ahí en adelante llevaría el nombre de Salvador Allende. A consecuencia del golpe de Estado, el acervo del Museo no pudo ser más vasto: en agosto de 1973 se mostró en Londres una importante colección de arte contemporáneo inglés, con obras de Henry Moore y David Hockney entre muchos otros artistas destacados. Al finalizar la exhibición, las piezas fueron embaladas y entregadas a la embajada de Chile como donación al Museo de la Solidaridad. Pero el golpe de Estado del 11 de septiembre impidió el envío y las obras fueron devueltas a sus autores. Algo parecido ocurrió con una colección de arte japonés.
Después del golpe, este patrimonio siguió creciendo gracias a los Museos de la Resistencia “Salvador Allende” impulsados por el exilio chileno, con el apoyo decisivo de los organizadores fundadores, de artistas plásticos exiliados y de Miria Contreras Bell, Mario Pedrosa, Pedro Miras, Miguel Rojas Mix, Carmen Waugh y otros. Famosos artistas que daban su apoyo al retorno a la democracia en Chile entregaron obras; algunos, como Joan Miró, volvió a ceder un cuadro suyo en 1976: el primero lo había donado en 1972. Roland Barthes, François Biot, Jean Cassou, Julio Cortázar, Louis Aragon, Antonio Saura y Alain Touraine, entre otros, formaron parte del Comité para Francia del Museo de la Resistencia “Salvador Allende”.
La colección refleja diversos periodos del arte, como el cinético, el estructuralismo y el informalismo, con poca representación a través de obras en otros museos chilenos. Las obras guardadas en el Museo de Arte Contemporáneo fueron disputadas a la Universidad de Chile (bajo el gobierno del presidente Aylwin). Al fin, un decreto-ley permitió que las obras recibidas en Chile antes del 73 pasaran a ser parte de Bienes Nacionales.
Casi mil quinientas piezas forman la actual colección, de las cuales menos de la quinta parte se exhibió en el edificio del siglo XIX cedido en comodato por la Municipalidad de Santiago, donde antes funcionó la Escuela Normal de Niñas. Cerca de un millón de dólares (cedido por instituciones españolas) costó la remodelación del lugar, aunque en su interior había obras cuyo monto superaba esa cifra. Para que se tenga una idea del incalculable valor de este patrimonio artístico entregado por los más representativos artistas de los años 60-70, sólo el cuadro de Frank Stella vale más de tres millones de dólares.
El patrimonio del Museo reúne obras realizadas entre los años 1950 y 1980. Observarlas permite entender qué ocurría en el entorno de sus creadores, especialmente durante los años 60, periodo histórico trascendental.

 

Publicado en “Punto Final”, edición Nº 757, 11 de mayo, 2012
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