Punto Final, Nº 757 – Desde el 11 al 24 de mayo de 2012.
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FOTO: Práctica de allanamientos a moradas de presuntos “subversivos”.

 

AUTOR: ARNALDO PEREZ GUERRA

A principios de abril, la embajada de Estados Unidos -junto al ejército chileno- inauguró en el Fuerte Aguayo, de Concón, un “centro de entrenamiento”, según se dijo para personal encargado de ejecutar operaciones de “mantención de la paz” o “estabilidad civil en zonas urbanas”. Se efectuó el Peacekeeping Operations Americas (PKO-A), ejercicio anual de las Fuerzas de Paz de la ONU que reunió delegaciones de varios países. El centro, una miniciudad con ocho modelos de edificios, fue construido con el dinero que “donó” el Comando Sur de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos: 465.806 dólares costó esta base para Operaciones Militares en Territorios Urbanos (MOUT). Circularon fotografías, publicadas por el Comando Central del ejército norteamericano, en que aparecen carabineros chilenos de Fuerzas Especiales entrenando en ese lugar.

A fines de marzo se desarrolló el Primer Consejo Militar 2012, presidido por el comandante en jefe, general Juan Miguel Fuente-Alba. Ahí se planifican las actividades de acuerdo a las directrices definidas por el alto mando. El general Fuente-Alba explicó que el Primer Consejo Militar “debía partir con un análisis de los eventuales roles que podrían asumir las FF.AA. chilenas y el ejército, dados los actuales escenarios que se generan en el ámbito de la seguridad. El empleo de la fuerza terrestre y su proyección a futuro ha sido y es una preocupacion permanente del alto mando, más aún cuando hoy la cartera responsable de Defensa está concluyendo la elaboración de la Estrategia Nacional de Seguridad y Defensa. Sabemos que la esencia de nuestra tarea es y debe seguir siendo la defensa de la integridad territorial. No obstante, podrían surgir nuevas responsabilidades que deberían estar claramente identificadas, comprendidas e implementadas por el ejército”.

 

Alejandro Wolff, embajador de Estados Unidos, junto al contralmirante Marco Amigo, comandante del cuerpo de Infantería de Marina; el general Leonardo Martínez, director de Operaciones Internacionales del Estado Mayor Conjunto; y el coronel James Quinn, comandante del grupo militar de la embajada de EE.UU. en Santiago, inauguraron el centro de entrenamiento para personal de operaciones de paz en zonas urbanas. “Este es el primer proyecto de su tipo que se levanta en Chile para apoyar la capacitación de personal encargado de ejecutar operaciones de mantención de la paz o la estabilidad civil”, afirma la embajada norteamericana en su página web. La estrecha relación chileno-norteamericana en materias militares y policiales la destacó el secretario de Defensa de EE.UU., León Panetta, en su visita a Chile a fines de abril.
Desde 2002, el número de tropas latinoamericanas entrenadas en programas estadounidenses ha aumentado en más del 50 por ciento. Se entrena también a policías en tácticas de infantería ligera. El Comando Sur -Southcom- tiene actualmente más personal militar en Latinoamérica que todas las otras agencias federales y civiles norteamericanas juntas.
Según la web Defense Video & Imagery Distribution System (dvidshub.net), “la base será administrada por las fuerzas armadas chilenas en futuras operaciones de la ONU”. El nuevo complejo ocupa una gran extensión. El Fuerte Aguayo, de Concón, alberga al destacamento de Infantería de Marina Nº 2 “Miller”. La instrucción en Concón corresponde a la fase de formación de soldados de 16 países de Latinoamérica. Se usará otras cinco veces este año. Matías Rojas, periodista y editor de la web Verdad Ahora, quien ha investigado las conexiones de EE.UU. en Chile, sostiene que “bajo la cubierta de ‘operaciones de paz’ de la ONU, la base pasará a ser administrada indirectamente por EE.UU. Según la página del Comando Sur, la instalación fue construida con el fin de apoyar las actividades del Centro Conjunto para Operaciones de Paz (Cecopac) y la Iniciativa de Operaciones para la Paz Mundial del Departamento de Estado (GPOI). El programa es financiado por el gobierno estadounidense a través de las PKO, que se encarga de extender el alcance de las operaciones militares de Naciones Unidas. PKO es manejada a su vez por la Dirección de Asuntos Político Militares del Departamento de Estado. En su web, admite que su función es ‘mantener el acceso global de las fuerzas militares de Estados Unidos’”.

EE.UU. Y CHILE, “BUENOS AMIGOS”

La prensa chilena informó -pero luego omitió- la presencia en la “instrucción” de efectivos de las fuerzas especiales de Carabineros y de la Policía de Investigaciones, lo que causó indignación en organismos de derechos humanos y en parlamentarios. También, la apariencia de los civiles que “enfrentan” a los entrenadores: jóvenes con pañoletas palestinas o encapuchados. La capitana de Carabineros Nathalie Muñoz, aparece adiestrando a “estudiantes en tácticas policiales”, en dvidshub.net. Militares y policías reciben instrucción de guerra urbana y operaciones de paz. El estudio Soldados en ciudades: Operaciones militares en terreno urbano, publicado por el Army War College, señala que las operaciones MOUT “se han posicionado a la vanguardia de la doctrina y la planificación militar de EE.UU.”, y pueden incluir “operaciones de estabilidad y apoyo (Saso) como intervención humanitaria y operaciones de mantenimiento de la paz, como también operaciones antiterroristas, interdicción de narcóticos y operaciones de evacuación de no combatientes”. El capitán Claudio Zanetti, director del Cecopac, afirmó: “Tenemos una relación grandiosa con Army South y esperamos trabajar y entrenar con ellos en operaciones venideras”. Sobre la instrucción agregó: “Se les entregan las conductas básicas, se les enseñan cuáles son las técnicas de negociación para poder lograr una solución sin hacer uso de la fuerza, se les enseñan cuáles son las técnicas para construir un convoy, y así en cada una de las técnicas”.
“Es una forma encubierta de intromisión”, sostiene el diputado Rodrigo González (PPD). “En los ejercicios participan efectivos de la PDI y de Carabineros. Es un estereotipo que los señuelos sean ‘encapuchados’ y sujetos con pañuelos palestinos. Me preocupa que este entrenamiento pudiera extenderse a efectivos que no sean de las fuerzas armadas. Acá hay una infraestructura que ha sido edificada con fondos norteamericanos, en un fuerte militar chileno. No es posible que nuestras fuerzas armadas estén siendo entrenadas para operar en zonas urbanas civiles”, agregó.
Para la Comisión Etica contra la Tortura (CECT), la seguridad no puede reducirse a resguardar intereses de transnacionales, sus socios y el sistema económico: “El pueblo tiene el legítimo derecho a organizarse, a manifestar públicamente sus planteamientos, sus demandas en pro de una sociedad con más derechos humanos. Las fuerzas armadas tienen como misión el resguardo de la soberanía nacional. Por tanto, constituye una traición a la patria su subordinación a los dictámenes del ejército norteamericano, cuyas acciones devastadoras han sido padecidas por la Humanidad a lo largo de la historia de los siglos XIX, XX y los inicios del XXI y, particularmente por Chile, luego del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, que encarnó asesinatos, desapariciones, encarcelamientos y torturas durante 17 años de dictadura militar”.

MILITARES NORTEAMERICANOS EN CHILE

El MOUT de Concón evidencia la estrecha relación militar entre Chile y Estados Unidos. En 2010, la visita del presidente Obama significó la firma de un tratado de cooperación con la Agencia Nacional para el Manejo de Emergencias (Fema). En 2011, el Ministerio de Defensa firmó un acuerdo de cooperación con el general Douglas Fraser, comandante de Southcom, que propuso la creación de “protocolos” para apoyar a países afectados por desastres naturales, proporcionándoles “asistencia militar”. En marzo, en el consejo militar del ejército participó Stephen Johnson, director del Area de Latinoamérica del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos de EE.UU. Allí el comandante en jefe del ejército, Juan Miguel Fuente-Alba señaló la necesidad de un análisis “relacionado con los eventuales roles que podrían asumir las fuerzas armadas y el ejército en particular, dados los complejos y actuales escenarios que se generan en el ámbito de la seguridad, al momento de preservar los valores, intereses y bienes que la propia sociedad busca cautelar… Podrían surgir nuevas responsabilidades que deberían estar claramente identificadas, comprendidas e implementadas por el ejército”.
El acuerdo de 2011 permite el despliegue de tropas estadounidenses en suelo chileno, se dijo, ante alguna situación de emergencia o crisis que sobrepase al ejército chileno. La visita de Panetta a Chile coincidió con la tercera fase del PKO-A. Durante la suscripción del acuerdo de cooperación con el Comando Sur -firmado por el subsecretario de Defensa, Oscar Izurieta-, el general Douglas Fraser, comandante del Comando Sur y general de la fuerza aérea estadounidense, condecoró a militares chilenos por servicios prestados en Haití. El objetivo del Comando Sur es controlar la “estabilidad política de Sudamérica” por medio de la instalación de bases estratégicas y la instrucción militar de sus soldados en la ex Escuela de las Américas. El Comando Sur “protege” los intereses del gobierno de EE.UU. implementando programas y políticas para militarizar el continente bajo el pretexto de hacer frente al narcotráfico, terrorismo y, hoy, a los desastres y emergencias. El último movimiento del Comando Sur fue el golpe de Estado en Honduras (2009).

Este artículo se publicó completo en “Punto Final”, edición Nº 757, 11 de mayo, 2012 revistapuntofinal@movistar.cl
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