Punto Final, Nº817 – Desde el 14 al 27 de noviembre de 2014.
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Homenaje a Lumi Videla

 

 

DAGO Pérez Videla y la alcaldesa de Providencia, Josefa Errázuriz.


“El ejemplo de lucha sigue vigente”. Con estas palabras, Dagoberto Pérez Videla, hijo de Lumi Videla Moya y Sergio Pérez Molina, rindió homenaje a sus padres en el emotivo acto realizado en la embajada de Italia en Santiago, al conmemorarse 40 años desde que el cadáver de Lumi fue lanzado por agentes de la Dina al interior del recinto diplomático.
Dagoberto Pérez tenía cuatro años al momento de la detención de sus padres, en septiembre de 1974. Hoy señala que pese a todo lo sucedido, siente que “el espíritu de los guerreros revolucionarios trasciende la muerte. Yo vivo de ese amor vivo de ellos, no de su muerte sino de sus vidas”. La actividad conmemorativa se inició en las afueras de la embajada, en el lugar desde el cual los criminales lanzaron el cuerpo de Lumi Videla a los jardines de la legación italiana. En el muro se instaló una placa que denuncia aquel horrendo crimen.
Transcurrido poco más de un año desde el golpe cívico-militar, el MIR se esforzaba por sortear la embestida represiva e intentaba conducir el repliegue ordenado de sus militantes y organizar la resistencia. Eran tiempos muy difíciles, de aprendizajes, decisiones éticas y políticas, de compromiso puesto a prueba. La dictadura, tras consolidar su control del territorio, había definido sus prioridades represivas: el MIR estaba en primer lugar.
La mañana del 21 de septiembre de 1974 un equipo de la Dina, encabezado por Osvaldo Romo, se desplazaba en un vehículo por Santiago. Llevaban a Marcia Alejandra Merino, una detenida doblegada por la tortura. “Me llevaron al sector de Gran Avenida y al cabo de un rato, vi a Lumi Videla en una esquina del Paradero 9; llevaba un vestido rosado. La reconocí. Sé que Romo también la reconoció (…) la detuvieron y la llevaron conmigo a José Domingo Cañas”, confesaría Alejandra Merino en Mi verdad: “Más allá del horror, yo acuso…”, publicado en 1993.
Ese mismo día, Sergio Pérez Molina, miembro de la comisión política del MIR, abandonaba la vivienda que compartía con Lumi. Eran alrededor de las 22 horas, límite establecido por ambos como señal de alarma. Al día siguiente, Sergio Pérez en compañía de Humberto Sotomayor, retornó a la casa, y mientras éste esperaba en un vehículo, Sergio entró. Allí fue detenido por agentes de la Dina y llevado al cuartel Ollagüe, ubicado en José Domingo Cañas 1367.
Entre agosto y septiembre fueron decenas los militantes que cayeron en manos de los aparatos represivos. Sergio Pérez y Lumi Videla fueron asesinados en los centros de tortura. Sergio, agónico, fue llevado a Rinconada de Maipú. Su cuerpo no ha aparecido hasta hoy. El de Lumi fue lanzado a la embajada de Italia, en la madrugada del 3 de noviembre.

LOS CRIMINALES
En 2009, 35 años después, la Corte Suprema dictaminó condenas para los criminales. Dictó penas de 15 años para el jefe de la Dina, Manuel Contreras, por el secuestro de Sergio Pérez Molina y el homicidio de Lumi Videla. La misma pena recibió Miguel Krassnoff. El brigadier (r) Cristoph Willike Foel, sindicado como el autor directo de la muerte de Lumi Videla, recibió una condena de 10 años, al igual que los brigadieres (r) Francisco Ferrer y Marcelo Moren Brito. Los ex agentes Basclay Zapata Reyes y el coronel (r) de Carabineros Ciro Torré fueron condenados a cinco años.
Tras la instalación de la placa recordatoria en el muro de la embajada de Italia, los participantes se dirigieron al interior del recinto diplomático. Tras un alto para plantar un árbol -acto simbólico de vida en el cual participó la alcaldesa de Providencia, Josefa Errázuriz- tuvo lugar una ceremonia en los jardines interiores de la residencia diplomática. Se leyó un mensaje de la presidenta Michelle Bachelet y participaron varios ministros y representantes diplomáticos de diversos países.
 “Yo digo: recordemos a Lumi quienes la conocimos y la seguimos queriendo, los convoco a no olvidar los hechos descritos”, señaló Lautaro Videla Moya, hermano de Lumi, y agregó: “Cómo olvidar que los medios de comunicación grotescamente ocultaban la mentira flagrante. Cómo olvidar a Agustín Edwards quién desde El Mercurio ironizaba diciendo que a Lumi la habían lanzado como mujer bala de un cañón de circo. O cuando publicaba la imagen de una persona barriendo huesos y un cráneo en las puertas de la embajada italiana. El mismo Edwards que un par de años antes planificaba, junto a Nixon, un golpe en Chile. Ese mismo que 40 años después sigue impune”, añadió Videla Moya.
Tras denunciar a la prensa mercurial, Videla se preguntó: “¿Qué ha cambiado en las fuerzas armadas que impida que reaccionarios tan bárbaros como hipócritas, puedan nuevamente convocar a actos criminales? ¿Cómo se hace la selección de ingreso de los futuros oficiales? ¿Cómo se enseña la historia reciente de Chile a sus nuevos miembros? ¿Cuánto se enseña de educación cívica y de derechos humanos? Su juramento, ¿incluye no prestarse para ser verdugos de su pueblo, ni para dar golpes de Estado ni para ser gobernantes de facto?”.
El embajador italiano, Marco Ricci, antes de descubrir una escultura de piedra, cuyas características simbolizan el acogimiento y la hospitalidad, destacó la labor cumplida en esos años por la legación diplomática que albergó a centenares de perseguidos y afirmó que el lanzamiento del cuerpo de Lumi Videla al interior de la embajada “fue una advertencia muy clara. En noviembre de 1974, la embajada de Italia era la única que tenía las puertas abiertas a los perseguidos”. Luego señaló que con este acto “nuestro propósito ha sido generar las condiciones para que no se olvide una parte crucial de nuestra historia común”. El embajador destacó la labor de Piero De Masi, el diplomático a cargo de la embajada en septiembre de 1973, “quien tomó la decisión de acoger a los perseguidos”, y de muchos funcionarios y trabajadores de la embajada que pusieron sus vidas en riesgo.
Dagoberto Pérez Videla -quién estuvo acompañado de su abuela materna, su compañera y sus hijas- declaró a los medios que se sentía orgulloso de sus padres y del ejemplo de lucha que de ellos heredó. “Ejemplo de lucha que sigue vigente, porque la lucha por libertad, por justicia, por igualdad, por derechos para todos, está vigente y es urgente”, agregó. Finalizó señalando que “por eso se hace importante seguir con las banderas en alto, con las banderas de los derechos humanos, de justicia para todos. Con las banderas del poder popular. Sigue existiendo esa urgencia, de que la victoria sea para el pueblo y que sea permanente”.

Raúl Flores Castillo

(Publicado en “Punto Final”, edición Nº 817, 14 de noviembre, 2014)

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