Punto Final, Nº 867 – Desde el 23 de diciembre de 2016 hasta el 5 de enero de 2017.
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Elecciones en Cuba


El gringo Trump, quiere que Cuba avance en la democracia. Lo que más le interesa son las elecciones, y pone como ejemplo las de EE.UU. Unas elecciones en que el que pierde, gana. Hillary sacó dos millones de votos más que Trump, pero perdió. No es primera vez que ocurre allá este extraño fenómeno que a nadie parece importarle y lo consideran muy natural. También se sabe, como escribió el compañero Ricardo Alarcón en Punto Final 865, que hay montones de trampas en esos comicios.
También quieren que se creen partidos políticos para que Cuba sea como Chile, en que los partidos se adueñan del poder, del dinero y hacen y deshacen a su antojo. En Cuba no serían financiados por SQM, sino muy probablemente por la CIA.
El señor Trump también quiere que en Cuba haya “prensa libre”. Por ejemplo, como en Chile, en que El Mercurio y Copesa reciben los avisos del gobierno, y la prensa de oposición nada. O como en la mayoría de los países, en que los periodistas no escriben lo que quieren, sino lo que mandan los dueños del diario.
Yo viví seis años en Cuba y conozco bien cómo son las cosas allí. Por eso voy a tratar de explicar cómo son las elecciones en Cuba. Porque hasta hay compañeros de Izquierda que creen que en Cuba no hay elecciones. Uno me peguntó una vez que cómo era posible que a Fidel “lo eligieran en las plazas públicas”. ¡Válgame dios!
En Cuba no hay partidos inscritos como en Chile (aquí hay que reunir miles de firmas y pagarle millones de pesos a un notario para que las autorice). El sistema electoral cubano se fue perfeccionando en el curso del tiempo. En los primeros años no era el momento de preocuparse de institucionalizar la revolución, había cosas más importantes que atender. Finalmente, en Cuba se ha logrado establecer un sistema electoral cada vez más democrático. Lo que está en la Constitución y en ley se cumple, porque los cubanos no son tramposos.
Primero se eligen las asambleas municipales del Poder Popular, en cuya elección votan todos los mayores de 16 años que vivan en un distrito. Los municipios se dividen en distritos pequeños, en que todos se conocen. Los asistentes son gente sencilla, que se preocupa especialmente de los méritos laborales de los candidatos y de que éstos puedan plantear y defender los intereses del sector que los elige.
No se hacen campañas electorales. En la propia asamblea, la persona que propone a un candidato tiene que dar sus razones. Si alguien no está de acuerdo o quiere oponerse, lo hace. Cada elector puede expresar su criterio en favor o en contra del compañero(a) propuesto(a).
He visto esas asambleas. Se discute a los candidatos en todos sus aspectos, tanto políticos como personales, su responsabilidad, su compromiso con el pueblo. Por ejemplo uno dice que no es buen trabajador porque siempre llega tarde; otro que sí lo es, porque tiene 300 horas de trabajo voluntario. Si es el médico de familia, la familia F. dice que la ha atendido muy bien, y la familia G. que a ellos no, porque un día la hija tenía dolor de oídos, fueron a buscar al médico y éste no estaba, etc. Las personas propuestas también hacen su propia crítica y autocrítica.
El Partido Comunista Cubano no presenta candidatos.
Los órganos representativos del poder del Estado son renovables; los elegidos tienen que rendir cuenta de su actuación y pueden ser revocados en cualquier momento de su mandato. Vota casi todo el mundo, hay muy poca abstención.
Los diputados y delegados no son profesionales, por tanto no cobran salario. La ley no establece ningún sueldo, por lo que es de suponer que siguen ganando lo que ganaban anteriormente en su trabajo, porque deben continuar desempeñándolo, paralelamente con el cargo de delegado o diputado.
La iniciativa legislativa la puede ejercer mucha gente, como las organizaciones sindicales, estudiantiles, de mujeres, organizaciones sociales en general, y los propios ciudadanos. En este último caso se requiere que ejerciten la iniciativa legislativa diez mil ciudadanos como mínimo.
Para la elección de los delegados a las Asambleas Provinciales del Poder Popular o de los diputados a la Asamblea Nacional, existen las comisiones de candidaturas, que se encargan de organizar el proceso y de remitir a las asambleas municipales las propuestas de unas y otras e, igualmente, organizan la elección de la Asamblea Nacional. Es importante destacar que para ser elegido para las Asambleas Provinciales y para la Asamblea Nacional, en 1991 se perfeccionó y democratizó el procedimiento. No sólo pueden ser candidatos los delegados a las Asambleas, sino también personas que no forman parte de las mismas.
Estas comisiones de candidaturas está integradas por lo más granado de las organizaciones sociales del pueblo cubano: representantes de la Central de Trabajadores de Cuba, los Comités de Defensa de la Revolución, la Federación de Mujeres Cubanas, la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media, y la Federación Estudiantil Universitaria. Es como si en Chile, en lugar del Servel, las elecciones las organizaran y las supervisaran la CUT, la Anef, la Fech, la Federación de Estudiantes Secundarios, y otras.
La Asamblea Nacional del Poder Popular elige, de entre sus diputados, al Consejo de Estado y al presidente del mismo. El presidente del Consejo de Estado es jefe de Estado y jefe de Gobierno. El jefe del Gobierno cubano primero tiene que haber sido elegido diputado por la población.
¿Y cómo elegían a Fidel? A Fidel lo proponían en su respectivo municipio o distrito, y era elegido. ¿Por qué? Porque Fidel era respetado y amado por su pueblo, que se daba perfecta cuenta de que era un dirigente excepcional, que no sólo puso a Cuba en el escenario mundial y les dio dignidad a todos los cubanos, sino que fue el artífice de la liberación de muchos países de Africa como Angola y Namibia; colaboró a la independencia de Etiopía y al término del apartheid en Sudáfrica.
En Cuba si algo funciona mal, si el consultorio médico no abre a la hora, si las micros se demoran en pasar, la gente decía: “Esto no lo sabe Fidel. Le voy a escribir”. Escuché esta frase muchas veces y pensaba que Fidel no podría, aunque quisiera, arreglar esos entuertos. Pero increíblemente, a menudo se resolvían. No sé cómo, pero así era.
El sistema electoral cubano se parece un poco al de algunos países europeos, es una especie de sistema parlamentario. En teoría, el primer ministro inglés podría ser reelegido durante 40 años o más, si la salud y la suerte lo acompañan.
En Cuba las principales leyes y las más importantes decisiones se someten a referéndum. La Constitución fue consultada al pueblo y aprobada en 1976. Recientemente las principales medidas para fijar la estrategia económica ante la crisis, se adoptaron contando con el apoyo de la mayoría del pueblo.
La participación directa del pueblo desempeña un papel determinante en la adopción de las decisiones políticas indispensables para fijar la acción del Estado.

MARGARITA LABARCA GODDARD

(Publicado en “Punto Final”, edición Nº 867, 23 de diciembre 2016).

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