Punto Final, Nº 874 – Desde el 28 de abril hasta el 11 de mayo de 2017.
Documento sin título
Buscar
Ultimo Editorial

Homenaje

Carta al director
Ediciones Anteriores.
En Quioscos
Archivo Histórico
Acto Miguel Enríquez
Discursos:
- Carmen Castillo
- Melissa Sepulveda
- Lorenza Soto
- Felipe Quezada
- Coordinadora Arauco-Malleco
- Movimiento de Pobladores Ukamau
Regalo

Francia

Los partidos tradicionales
Grandes derrotados de la primera vuelta

Los franceses se pronunciaron eligiendo en la primera vuelta a Emanuel Macron y Marine Le Pen, quienes se enfrentarán en la segunda vuelta el 7 de mayo. Once candidatos participaron en esta contienda electoral(1). La prensa y los comentaristas, basándose en las encuestas, los habían dividido en “grandes” y “pequeños”. La campaña presidencial comenzó en el contexto de un “fin de reino”, que se ha degradado por la situación económica, social y política durante el quinquenio de François Hollande y que incluso ha dañado la imagen de Francia en el plano internacional. Es algo sin precedentes en la V República fundada por el general De Gaulle en 1958.
Hollande había prometido el oro y el moro y hasta proclamó en plena campaña de 2012: “Mi adversario es el sector financiero”. Traicionó además las promesas de renegociar el tratado de la Unión Europea, que el pueblo francés rechazó con más del 55% de sufragios en 2005. Asimismo aplicó una política económica dadivosa con los empresarios y de rigor con los asalariados. La promesa para reglamentar rigurosamente la actividad bancaria se redujo a una tímida ley sobre la banca. Luego, con gran pompa, Hollande anunció el pacto de responsabilidad por el cual el gobierno acordó a las empresas exoneraciones de cargas ligadas al costo salarial, con el compromiso de las empresas (agrupadas en el Medef)(2) de proceder a la creación de puestos de trabajo, como una manera de absorber la cesantía, que sobrepasa los tres millones quinientos mil desocupados.

DESEMPLEO Y DECEPCION
“Quiero que me juzguen al final de mi mandato -dijo Hollande- cuando los resultados de nuestro empeño por reducir la cesantía produzcan sus frutos”.
El broche de oro lo constituyó la ley de reforma al Código del Trabajo (llamada ley El Khomri) cuyo rechazo paralizó Francia durante semanas. Las grandes manifestaciones de masas en contra de las reformas y de la ley Macron (medidas de corte neoliberal destinadas a legalizar el trabajo los domingos y por las noches) y a la liberalización del transporte mediante la introducción de líneas de autobuses privadas en detrimento del transporte ferroviario estatal, la liberalización de oficios y profesiones antes reglamentadas como notarios, farmacéuticos, etc., obligaron al gobierno a utilizar el artículo 49-3 de la Constitución, que el mismo Hollande había denostado cuando estaba en la oposición calificándolo como autoritario.
Todo esto hizo aparecer fisuras en el campo gubernamental y se constituyó un grupo de dirigentes contestatarios en el Partido Socialista -diputados y senadores-, los frondeurs, que obligaron al Ejecutivo a echar mano a dicho artículo que lo faculta a pasar por encima de la opinión de los parlamentarios y legislar por decreto. Se trataba de medidas de corte liberal. Agobiado entonces por la expresión cotidiana de una gran impopularidad y enfrentado en las filas de su propio partido, Hollande comprendió que no podía hacer otra cosa que renunciar a la reelección.

LA CRISIS DEL PS
Previamente sin embargo, el sector de derecha del PSF(3), junto a un abigarrado grupo de empresarios, banqueros y propietarios de medios de comunicación, realizaron un trabajo de mercadotecnia política para fabricar la candidatura de Emanuel Macron, ex ministro de Economía de Hollande y ex empleado del Banco Rothschild, quien creó un movimiento para presentarse como candidato a la primera magistratura. Ese movimiento no tenía programa y finalmente prohijó uno que se asemeja al del candidato de la derecha tradicional, François Fillon. Dicho programa estuvo envuelto desde sus inicios en una secreta nebulosa y ante las interrogantes acerca del financiamiento de su millonaria campaña, Macron expresó que eran aportes de “decenas de donantes” pero que no podía revelar sus nombres.
Macron ha sido el candidato “ni-ni”, ni de izquierda ni de derecha, según los medios de comunicación que mayoritariamente lo han apoyado. El “ni ni” del empleado del Banco Rothschild, hace pensar en la frase de Alain: “Cuando me preguntan si la división entre izquierda y derecha tiene todavía alguna significación, lo primero que se me viene a la cabeza es que se trata de alguien de derecha”(4).
La operación de marketing político se inició con la participación del propio Hollande. Se trata de una recomposición política que ha tenido como objetivo la liquidación del Partido Socialista y de su sector más progresista, encabezado por Benoit Hamon. En esta operación han participado el presidente saliente y otros dirigentes del PSF: “Macron soy yo” dijo Hollande en una entrevista.

EL DESPRESTIGIO DE HOLLANDE
Los primeros años del gobierno de François Hollande estuvieron marcados por reformas que interesaban a una parte de su electorado, esencialmente las capas medias. Esto provocó una fractura entre los partidarios del matrimonio homosexual y aquellos que se oponían. Falto de iniciativas en el plano económico tendientes a disminuir los efectos de la crisis que desde 2008 se había abatido sobre Francia y con una cesantía en aumento, e incapaz de desprenderse de las exigencias de la UE, quedó demostrado que el europeísmo de Hollande incrementaba a su vez las filas de los euroescépticos.
El desprestigio de Hollande aumentó al tener que confrontarse con una situación internacional delicada para la cual, manifiestamente, no estaba preparado. Es en este aspecto que se ha revelado con más fuerza la verdadera naturaleza de Hollande: atlantista, sionista, intervencionista y aliado obsecuente de Washington.

LA PRIMERA VUELTA
Los resultados de la primera vuelta obligan a algunas reflexiones. En primer lugar hay que señalar que los dos sectores que se han alternado en el poder desde hace treinta años (derecha y PSF) han sido barridos de la escena política y no se han clasificado para la segunda vuelta. Los beneficiarios de este fenómeno han sido los candidatos Macron y Marine Le Pen. Esta última difundió durante su campaña la idea de la no vigencia de las nociones de izquierda y derecha, reemplazándolas -ha dicho- por una línea divisoria entre patriotas y europeístas-mundialistas. Tanto el PSF como la derecha tradicional organizaron primarias pero fueron incapaces de movilizar a los sectores populares que se sienten cada vez más abandonados, olvidados y despojados de los supuestos beneficios de la mundialización. En el electorado de Marine Le Pen y Jean Luc Mélenchon, se constata una fuerte presencia de este sector en sus filas.
Se puede observar que de los once candidatos, seis cuestionan la UE y la mundialización (Le Pen, Mélenchon, Dupont-Aignan, Lassalle, Asselineau, Cheminade). Solo tres se declaran firmemente europeistas (Macron, Fillon, Hamon) y los otros dos -los troskistas Arthaud y Poutou- manifestaron una ambigua actitud de apoyo crítico encubierto a la UE, fundado en un mal entendido internacionalismo.
Conocidos los resultados, todos los candidatos, a excepción de Jean Luc Mélenchon, han llamado a votar por Macron(5). El candidato de Francia Insumisa expresó que no iba a pronunciarse sobre la actitud a adoptar en la segunda vuelta porque “los dos candidatos -Le Pen y Macron- quieren perennizar las instituciones actuales y tienen previsto atacar una vez más las conquistas sociales elementales en nuestro país... En todo caso, son nuestros militantes los que decidirán...”. Por su parte, Pierre Laurent, secretario nacional del PCF declaró: “La segunda vuelta de la elección presidencial opone al candidato que el sector financiero ha escogido (Macron) para profundizar aún más la política liberal aplicada en Francia desde hace treinta años. Llamamos a oponernos a Marine Le Pen el 7 de mayo mediante nuestro voto... Lo que no significa de ninguna manera aquiescencia o apoyo al programa antisocial que Emanuel Macron se propone aplicar y al cual combatiremos sin concesiones...”.
El espectro de los atentados ha vuelto a planear sobre Francia, después del asesinato de un policía a manos de un yihadista en los Campos Elíseos. Jean Luc Mélenchon rehusó, a pesar de los consejos policiales, suspender las actividades de su campaña. La noche de la primera vuelta en un barrio de París, al conocer los resultados, algunos militantes entristecidos que rodeaban a Mélenchon coreaban la consigna que recorrió Francia durante la campaña: “¡Resistencia! ¡Resistencia!”. Seguramente tenían en sus mentes las palabras de Víctor Hugo, el autor tantas veces citado por Jean Luc Mélenchon a lo largo de estos meses: “La meta está lejana aún, es cierto, pero ¿es ello una razón valedera para no continuar nuestro camino?”.

PACO PEÑA
En París

Notas
(1) Los once candidatos y los resultados: Macron, Emanuel: 23,8%, ex ministro de Economía de Hollande, perteneció al PSF durante dos años; Le Pen, Marine: 21,4%, FN, diputado europea, propugna la salida de Francia de la UE previo referéndum; Fillon, François: 19,9%, partido LR (Los Republicanos), derecha tradicional, ex primer ministro, diputado; Mélenchon, Jean Luc: 19,6%, Partido de Izquierda, de origen troskista, francmasón y luego del PSF, senador europeo, ex ministro; Hamon, Benoit: 6,3%, (PSF), diputado, ex ministro de Educación de Hollande, contestatario; Dupont-Aignan, Nicolas: 4,7%, diputado, gaullista, partido Francia de Pie, crítico de la UE y de los partidos de la derecha tradicional; Lassalle, Jean: 1,2%, diputado, agricultor, cristiano, crítico de la UE; Poutou, Philippe: 1,1%, del NPA, obrero, troskista; Asselineau, François: 0,9%, UPR (Unión Popular Republicana) anti UE, anti OTAN, alto funcionario del Estado; Arthaud, Nathalie: troskista de LO (Lucha Obrera) 0,6%; Cheminade, Jacques: 0,1%, alto funcionario del Estado, crítico de la UE y de la finanza internacional.
(2) Sindicato patronal (Movimiento de las Empresas de Francia).
(3) Encabezado por el ex primer ministro Manuel Valls, sionista, derrotado en las primarias del PSF.
(4) Alain, filósofo francés (1868-1952).
(5) F. Hollande, rompiendo la tradicional prescindencia del presidente de la Republica, ha llamado a votar en segunda vuelta por Emanuel Macron, debido al “peligro que sería para Francia y la democracia la elección de Marine Le Pen”.

(Publicado en “Punto Final”, edición Nº 874, 28 de abril 2017).

revistapuntofinal@movistar.cl
www.puntofinal.cl
www.pf-memoriahistorica.org
¡¡Suscríbase a PF!!

 

 

Punto Final
Translation

Google Translate

En esta edición

Cuadrillazo de la OEA contra Venezuela

El perdonazo de Impuestos Internos

Militancia y tareas de los trabajadores

El horror vivía en Londres 38

El cuento de las armas químicas en Siria

En edición impresa

La mujer más rica de América Latina

La polémica marihuana

Los partidos tradicionales
Grandes derrotados de la primera vuelta

Nuestro gusto por México

Un plato de lentejas

Ser como él

Visita