Punto Final, Nº 878 – Desde el 23 de junio hasta el 6 de julio de 2017.
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MIGUEL D’ESCOTO


Nació el 5 de febrero de 1933 en Los Angeles, Estados Unidos, donde su padre era diplomático de Nicaragua. Su educación se movió entre los dos países. Su vocación religiosa lo llevó a incorporarse a la Orden de Maryknoll y se ordenó sacerdote en 1961. Casi al mismo tiempo se graduó en la Universidad de Columbia con una maestría en periodismo.
En 1963, fue destinado a Chile donde dejó huella por su trabajo en las poblaciones más pobres de Santiago. Fundó el Instituto Nacional de Acción Poblacional e Investigaciones, para organizar a los habitantes de las “poblaciones callampas” en defensa de sus derechos. En 1970, el padre Miguel D’Escoto Brockmann asumió la dirección del Departamento de Comunicaciones de su congregación en Nueva York. Después se concentró en la ayuda a los damnificados por el terremoto de Managua, en 1972, estableciendo una fundación que se mantiene hasta hoy.
Al amparo del Concilio Vaticano II, Miguel D’Escoto se inspiró para acercarse a la Teología de la Liberación, que en América Latina adquirió gran desarrollo. Simultáneamente se comprometió en la lucha contra la tiranía de Anastasio Somoza, primero secretamente, hasta que apareció en el llamado Grupo de los Doce que apoyaba al Frente Sandinista.
Tras el triunfo de la revolución en 1979, Miguel D’Escoto fue nombrado ministro de Relaciones Exteriores, cargo que mantuvo durante diez años. Cumplió un papel clave en la búsqueda de la paz en Centroamérica y en el establecimiento de regímenes democráticos. Denunció la política norteamericana agresiva contra Nicaragua tanto directamente como a través de paramilitares y mercenarios. Nicaragua recurrió a la Corte Internacional de Justicia de La Haya, que en definitiva condenó la actuación de Estados Unidos. El prestigio del canciller D’Escoto permitió que fuera elegido presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas en septiembre de 2008.
El padre D’Escoto fue perseguido por el Vaticano y especialmente por el Papa Juan Pablo II. El 4 de febrero de 1984, públicamente, el Pontífice suspendió del ejercicio del sacerdocio a los nicaragüenses Ernesto Cardenal, poeta y filósofo, Fernando Cardenal, Miguel D’Escoto y Edgar Parrales por su compromiso con la Teología de la Liberación. Treinta años después, el Papa Francisco dejó sin efecto ese castigo y los reintegró al seno de la Iglesia.
Miguel D’Escoto, Canciller de la Dignidad y sacerdote revolucionario, murió en Managua el 8 de junio pasado. Sus funerales reflejaron el reconocimiento del pueblo sandinista por su fecunda tarea.

Publicado en “Punto Final”, edición Nº 878, 23 de junio 2017.

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