22 de enero de 1999

¿Fue antisemita la dictadura de Pinochet?

Simón Caro

Con indignación, los abogados de Pinochet en Londres rechazaron las acusaciones de antisemitismo formuladas contra la dictadura chilena. En las semanas siguientes se pronunciaron en el mismo sentido altos personeros de la comunidad judía. Elimat Jason, presidente del Comité Representativo de las Entidades Judías en Chile (CREJ), señaló que durante el gobierno militar "las entidades judías pudieron desarrollar su quehacer religioso, cultural y educacional sin contratiempos".

Las cosas son diferentes. Hubo un antisemitismo orientado contra los judíos de Izquierda o vinculados al pensamiento progresista. El resto de la colectividad guardó silencio frente a esta persecución -incluso en casos tan clamorosos como los de David Silberman en 1975, y el matrimonio Stoulman-Pessa secuestrado por la DINA en Buenos Aires en 1977- y pudo disfrutar de tranquilidad, consideración, e incluso en algunos casos, de beneficios del poder.

Los datos son escuetos. La colectividad judía en Chile no tiene más de 20 mil integrantes. Fueron asesinadas o desaparecieron 15 personas de las cuales 13 eran chilenos con ascendencia judía y dos residentes. Ese número representa un 5 por mil de los asesinados y desaparecidos de la dictadura, o sea casi tres veces la proporción existente entre judíos y el conjunto de la población.

Ese dato es insuficiente. Habría que agregar los numerosos judíos que fueron detenidos y estuvieron en campos de concentración y los que salieron al exilio. Entre ellos, personalidades como Enrique Kirberg, Ariel Dorfman, Benjamín Teplizky, Miguel Lawner, Luis Vega y Marco Colodro. Se omite también el tema de las actuaciones de la DINA con los servicios de seguridad argentinos, dentro de la Operación Cóndor, con marcado sello antisemita que fue una característica de la represión en el vecino país. En Argentina, unos 1500 judíos desaparecieron o fueron asesinados durante la "guerra sucia", de un total de unas 23 mil víctimas reconocidas, lo que significa un 6,5% versus el 1% de judíos que constituyen allí la población urbana.

El caso de los judíos en Chile es parecido -no igual- a lo que ocurrió con descendientes de españoles, italianos, alemanes, árabes y de otras nacionalidades. Todas las colectividades se dividieron y apoyaron mayoritariamente a una dictadura que les prometía tranquilidad en los negocios y en la vida cotidiana. También influyó el miedo, como en el caso de los judíos, especialmente después de la detención de los hermanos Budnik, en los que pesó también un plus de antisemitismo remanente arraigado en la sociedad.

Se sabe de comportamientos antisemitas de oficiales y torturadores fascistas como Miguel Krassnoff Marchenko. O de teóricos como el abogado Sergio Miranda Carrington o de altos funcionarios civiles. El embajador de la Junta en Washington en los primeros meses, general de la FACH Walter Heitman, fue acusado de mantener opiniones antisemitas y un embajador propuesto por la dictadura no recibió el agreement del gobierno de Washington por los mismos motivos.

Hubo descendientes de judíos que lograron posiciones expectables en la dictadura. Miguel Schweitzer Speisky, fue ministro de Justicia de Pinochet. Su hijo, Miguel Schweitzer Walters, embajador en Inglaterra, ministro de Relaciones Exterio-res y uno de los abogados del ex dictador en Londres. Sergio Melnick fue ministro de Planificación; Marcos Zylberberg se convirtió en el brazo derecho de José Yurazseck en el imperio Enersis-ENDESA; el general José Berdichewsky, fue jefe del Comando de Combate de la FACH y hombre de confianza de Gustavo Leigh, y posteriormente embajador en Israel donde lo sucedió Santiago Benedava. El abogado y empresario Hernán Guiloff es actualmente uno de los tres hombres más importantes de la Fundación Pinochet. El dictador asistía regularmente a la ceremonia de Yom Kippur en la sinagoga, como asistía al Te Deum evangélico y a la Catedral Católica. La propia colectividad judía hizo que el rabino Angel Kreiman, que había tenido destacada participación en el Comité pro Paz en defensa de los perseguidos, dejara el país, así como los alemanes de derecha hicieron que el obispo luterano Helmuth Frenz fuera repudiado por los fieles y castigado por la dictadura que le impidió regresar a Chile.

Las relaciones entre la dictadura y el gobierno de Israel fueron cordiales. Destacados oficiales fueron designados agregados militares en Tel-Aviv. Hubo estrecho contacto entre las FF.AA. y los servicios secretos de ambos países. Israel ayudó a esquivar el bloqueo de armas y repuestos impuesto por Estados Unidos y Gran Bretaña. Pero eso es algo que se mantiene todavía en el misterio

 

SIMON CARO

 
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