11 de junio 1999 

Venezuela

La fiesta de la democracia


EL presidente Chávez en Puerto Nutrias, a orillas del río Apure. En todas partes recibe calurosas expresiones de apoyo popular.
Desde el 6 de diciembre del año pasado el pueblo venezolano -un ochenta por ciento sumido en la pobreza- está viviendo la fiesta de la democracia. Sin embargo, por ahora, lo único real es la esperanza. La esperanza de un cambio profundo que no termina de llegar y que está encontrando nuevas dificultades. El presidente Hugo Chávez Frías, de 44 años, ex teniente coronel del ejército, que el 4 de febrero de 1992 intentó derrocar al presidente Carlos Andrés Pérez y que en diciembre del 98 obtuvo el 60% de los votos, barriendo a los partidos Acción Democrática (socialdemócrata) y Copei (socialcristiano) que durante 40 años se repartieron el poder, goza de una popularidad que bordea el 80%, según las encuestas. Su base social de apoyo son los pobres que es la mayoría venezolana. Chávez, que juró su cargo el 2 febrero sobre una Constitución que declaró "moribunda", acaba de cumplir cuatro meses gobernando desde el mismo Palacio de Miraflores que hace siete años intentó asaltar a la cabeza del Movimiento Revolucionario Bolivariano-200. Chávez no le ha dado tregua a una oposición diezmada y sobre todo desconcertada. La iniciativa política está en manos del joven presidente que ha prometido a su pueblo realizar una revolución democrática y pacífica. Su primer acto de gobernante fue convocar a un plebiscito, buscando respaldo para instalar una Asamblea Nacional Constituyente que en un plazo de 180 días -a partir de agosto- deberá proponer al país una nueva Constitución para reemplazar a la que rige desde 1961. El 25 de abril el referéndum le dio un 92% de apoyo, aunque la abstención fue considerable. La oposición organizada sólo alcanzó el 7%. El próximo 25 de julio se elegirán los 131 miembros de la Constituyente (tres representarán a las 28 comunidades indígenas y se elegirán de acuerdo a sus costumbres y prácticas ancestrales). El país vive la ebullición política de la designación e inscripción de candidatos. Ministros, altos funcionarios, parlamentarios y militares han renunciado a sus cargos para postularse a la Constituyente y juntan las firmas para inscribirse. La atención se centra en los 24 constituyentes que representarán una circunscripción nacional. Esos candidatos necesitan que 20 mil firmas los respalden. Los restantes constituyentes serán elegidos por los 23 Estados y el Distrito Federal que componen la estructura federativa de Venezuela. Las firmas que necesitan varían de acuerdo a la población en un país de 23 millones de habitantes. La mayoría vive hacinada en Caracas.

La composición de la Constituyente será la prueba de fuego para el programa del presidente Chávez, que tres días después de las elecciones cumplirá 45 años de edad. No es poca cosa lo que intenta. No busca sencillas reformas para modernizar la Constitución. Quiere fundar una nueva República, la quinta república de la historia venezolana, tal como se lo propuso el Movimiento Bolivariano Revolucionario (MBR-200) que él y otros dos oficiales fundaron en secreto en 1982, juramento mediante, en la mejor tradición del libertador Simón Bolívar. Chávez necesita la mayoría absoluta, 70 o más constituyentes, para que la Asamblea asuma el carácter "originario" que le permitiría disolver el Congreso, la Corte Suprema y el poder judicial, refundando esas instituciones en que radica la terrible corrupción que, virtualmente, ha saqueado la riqueza del país. El próximo conflicto de Chávez con la institucionalidad ya está planteado. La Corte Suprema se ha apresurado a declarar que la Constituyente no puede asumir facultades "originarias" como quieren Chávez y el pueblo. El frente opositor, que abarca una amplia gama de organizaciones, medios de comunicación e incluso el Episcopado, está haciendo lo posible por neutralizar a Chávez y drenar su eventual representación en la Constituyente. Como toda fiesta democrática, la de Venezuela también puede terminar mal. No se sabe, porque nada está asegurado. Pero la suerte está echada. Si el presidente Chávez, un católico observante -aunque debidamente divorciado y con dos hijos pequeños de su segundo matrimonio-, pierde, que Dios salve a Venezuela porque se habrá desembocado en un callejón sin salida.

 

LA CRISIS ECONOMICA

 

Chávez no las tiene todas consigo a pesar de su inmenso arrastre popular (Fidel Castro ha dicho que al presidente venezolano lo acompaña "un mar de pueblo"). Los partidos tradicionales, AD y Copei, son sus enemigos jurados. Los medios de comunicación -que gozan de absoluta libertad de expresión- están en su mayoría en la oposición. Los grandes empresarios y la inversión extranjera están en compás de espera. La deuda externa es de 32 mil millones de dólares (como la de Chile). El aparato productivo se encuentra semi paralizado. La recesión es brava: el PIB caerá este año entre un 2 y un 7,9%, según las estimaciones más alarmistas. Sin embargo, el precio del barril de petróleo se ha entonado (de 7 dólares subió a 14), y la inflación se ha reducido (los críticos dicen que por falta de demanda). La cesantía oficial es del 15% pero el subempleo -que repleta de buhoneros las calles de Caracas- es muy alto. La delincuencia cobra entre 20 y 30 víctimas -sobre todo jóvenes- los fines de semana en la capital. La gente vive atrincherada en sus departamentos bajo siete llaves y seguros electrónicos. Las relaciones con EE.UU. son de "tirante cordialidad", según el diario "El Nacional". La realidad venezolana, como se puede apreciar, no es muy diferente a la de otros países latinoamericanos. Pero el peso de la crisis actúa en forma mayor sobre la psicología social. Sin embargo, Venezuela tiene enormes potencialidades para salir adelante. Desde luego, su riqueza petrolera. Después de Arabia Saudita es el segundo proveedor de petróleo de EE.UU. y el primero de gasolina. Sus exportaciones son del orden de los 25 mil millones de dólares anuales. No sólo petróleo sino también hierro, aluminio, acero, productos químicos y agrícolas. Gran parte del país se encuentra inexplotado. Casi un millón de kilómetros cuadrados con llanuras de tierras fértiles y ríos navegables, como los que vimos desde el avión presidencial sobrevolando la región del río Apure, le pronostican un futuro agroindustrial de importancia.

 

SOSPECHAS NORTEAMERICANAS

 

Esa riqueza y su ubicación geográfica, dominando el mar Caribe y vecina de Colombia y Brasil, convierten a Venezuela en una pieza maestra de la dominación imperialista en América Latina. La política exterior de Chávez -basada en una aspiración integracionista que recoge los sueños bolivarianos-, está asumiendo una conducta independiente que inquieta a Washington. Venezuela votó este año a favor de Cuba, China e Irán en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra. Mientras Chile dio el voto necesario para aprobar la moción norteamericana, Venezuela desafió la presión yanqui. Pero no fue todo: también se negó a permitir que aviones militares norteamericanos sobrevuelen su espacio aéreo bajo pretexto del combate al narcotráfico. EE.UU., que prevee una extensión del conflicto armado en Colombia y que este año debe abandonar su enclave en Panamá, ha instalado bases militares en las islas holandesas de Curazao y Aruba, frente al litoral venezolano, y en Manta (Ecuador). El pretexto del narcotráfico no alcanza a ocultar que su verdadera preocupación es el desarrollo de la lucha revolucionaria en Colombia y su eventual vietnamización que podría extenderse a los países vecinos y a todo el Caribe, incluyendo Cuba. Decenas de asesores norteamericanos forman la avanzada que ya está actuando en el ejército y la policía de Colombia y los problemas en la extensa frontera con Venezuela son constantes.

A pesar de la vehemencia de su discurso y consciente de los riesgos, el presidente Chávez se mueve con cuidado en el tablero de los potenciales conflictos internos y externos. En Venezuela ha conseguido tranquilizar a los hombres de negocios, aunque no ha ganado su apoyo. Sus primeras medidas económicas han sido bastante moderadas. Un 20% de reajuste en los salarios -lo que es claramente insuficiente-, ha creado el IVA (15,5%) y un impuesto al débito bancario, ha saneado las aduanas, etc. Todo ello gracias a una "ley habilitante" que le dio facultades especiales y que sacó del Congreso bajo amenaza. En estos días Chávez anda en Nueva York tranquilizando a los desconfiados inversionistas extranjeros que suelen creer en sus propios fantasmas. Antes de asumir estuvo en Washington y en varias capitales europeas. A los mandatarios de esos países, incluido Clinton, les aclaró que su objetivo no es el socialismo ni imitar a Fidel Castro, como simplistamente sugiere la prensa norteamericana. Sin embargo, ha sido claro en que efectivamente quiere barrer con la corrupción e instaurar pacíficamente un sistema democrático, participativo y de justicia social. Esto puede caracterizarse -y así es- como una revolución democrática, lo que sin duda merece amplia simpatía y apoyo internacional.

 

SU DEFINICION IDEOLOGICA: BOLIVARIANO

 

Todo el mundo quiere clasificar a Chávez en lo ideológico. ¿Es de Izquierda o derecha? Pero pocos se interesan en estudiar a Simón Bolívar, don Simón Rodríguez, su maestro, o a Ezequiel Zamora, general venezolano de la guerra federal del siglo pasado. Estos son "las tres raíces" que el MBR-200 y Chávez identifican como sus fuentes ideológicas. Preguntamos a Chávez qué opina, desde su perspectiva bolivariana, de las ideas socialistas.

"Yo veo con mucho respeto esas ideas -respondió-. Hace poco se lo decía al Movimiento al Socialismo (MAS), cuando decidió apoyar mi candidatura: recuperen sus banderas originales de la lucha por la justicia social. Eso es lo que tiene que hacer un movimiento que se llame al socialismo, a los derechos humanos, a la igualdad, a la libertad verdadera. Yo tengo bastante de esas ideas, las respeto muchísimo. No soy socialista, no fue mi formación ideológica. Soy bolivariano porque nací en los cuarteles, me hice bolivariano a fondo y para mí eso es un principio ideológico. Creo que el pensamiento bolivariano, robinsoniano y zamorano soporta cualquier análisis sistémico político. Pero en todo caso creo que estos hombres, Bolívar, Rodríguez y Zamora tuvieron también influencia de los utópicos de su época. Así que yo respeto mucho eso. En nuestro movimiento hay socialistas e incluso comunistas. El PC está en el Polo Patriótico, a su secretario general lo vamos a lanzar como candidato a la Constituyente. Les tengo un profundo respeto, son hombres y mujeres dignos que han mantenido contra viento y marea a ese grupo. No soy socialista ni comunista, repito, pero tampoco soy enemigo de ellos ni me producen piquiña (urticaria)".

Una amplia exposición del pensamiento político de Chávez y del MBR se encuentra en el libro "Habla el Comandante" del historiador marxista Agustín Blanco Muñoz (643 págs; Caracas, 1998). Son entrevistas realizadas entre marzo de 1995 y junio de 1998. En ellas Chávez se muestra convencido de que "no es la ideología a través de la cual se va a conducir el futuro venezolano" y que "estamos viviendo un tiempo de renacimiento de los nacionalismos bien entendidos".

 

FUERZAS Y DEBILIDADES

 

La fuerza de Chávez es enorme pero su poder es limitado. Eso lo obliga a una flexibilidad táctica que parece incomodarle. No controla el Congreso porque los partidos AD y Copei apelaron a una maniobra y adelantaron las elecciones parlamentarias que se hacían en conjunto con las presidenciales. La máquina adeca (en Venezuela se dice que en ningún pueblo faltan la estatua de Bolívar, la casa de AD y la distribuidora de cerveza Polar) logró imponerse a la inexperta coalición del Polo Patriótico que apoya a Chávez. El eje de ese Polo es el Movimiento Quinta República (MVR), sucesor civil del militar MBR-200 de Chávez, que comparte en el Polo con el MAS, PC, PPT, MEP y otros grupos. Algunos hicieron alianzas regionales con Copei o el Proyecto Venezuela (el partido del empresario Henrique Salas Römer, que llegó segundo en las elecciones presidenciales de diciembre, apoyado por AD y Copei). El resultado fue una dispersión de votos que permitió que AD se mantuviera como partido mayoritario en el Congreso. Incluso el ex presidente Carlos Andrés Pérez, arrestado en su casa por el proceso de corrupción en su contra, fue elegido senador por su natal Estado Táchira y se anuncia que irá a la Constituyente. El Polo Patriótico tuvo que pactar con Copei para desplazar a AD de la presidencia del Senado (que ahora ocupa el coronel (r) Luis Alfonso Dávila del MVR), dejando la presidencia de la Cámara de Diputados al copeyano Henrique Capriles.

La experiencia fue asimilada por Chávez que en este momento dispone sus fuerzas en plan de batalla para las elecciones del 25 de julio. Ha tomado en sus manos la designación de candidatos y pone orden -manu militari- en las filas del Polo Patriótico. Uno de sus camaradas de armas, Joel Acosta Chirinos, que lo acompañó en la sublevación militar del 4 de febrero de 1992, es el coordinador del MVR y del Polo Patriótico. Pero resulta difícil disciplinar a huestes heterogéneas e inexpertas en escaramuzas electorales. Una nueva dispersión de votos podría aprisionar a Chávez en el presente griego de una Constituyente opositora que cerrara el paso a los cambios fundamentales que quieren el presidente y el pueblo. Una dificultad adicional consiste en que los candidatos del Polo Patriótico, y sobre todo los del MVR, son poco conocidos. Se trata de dirigentes sociales sin figuración política anterior. El Consejo Nacional Electoral -manejado por la oposición- impidió identificar con símbolos la paternidad política de los candidatos, como en las elecciones legislativas. Todos aparecen así como "independientes". Esto hace todavía más anónimos a los candidatos del MVR frente a los políticos fogueados y a los caciques electorales de AD y Copei. El problema aumenta por el voto analfabeto que se calcula en 30%. Sin duda, los electores más pobres, que apoyan a Chávez, serán los más afectados por estas limitaciones.

 

LOS "TANQUES" DE CHAVEZ

 

Chávez, sin embargo, se muestra optimista y dice que ha lanzando sus "tanques a la primera línea de batalla". Son sus 24 candidatos emblemáticos que se elegirán por la circunscripción nacional. El presidente tuvo que sacrificar a seis de sus ministros y lanzarlos a la pelea, entre ellos al de Interior, Luis Miquilena, avezado político de conocida trayectoria en la Izquierda venezolana. Miquilena fue reemplazado por el embajador en la ONU, Ignacio Arcaya, ex embajador en Chile e hijo de Ignacio Luis Arcaya, el gran canciller venezolano de los años 60. Varios militares, entre ellos los líderes de los levantamientos de febrero y noviembre del 92, que se habían reincorporado al ejército, también son candidatos. Lo mismo la esposa del presidente, María Isabel Rodríguez de Chávez, una atractiva locutora de radio y animadora de TV.

Chávez sabe que tiene un tiempo limitado para maniobrar antes que sus adversarios se recuperen o -lo que es peor- que el pueblo pierda la paciencia. Los venezolanos son alegres y sencillos pero muy explosivos. El 27 de febrero de 1989, antes de cumplir un mes de su segundo gobierno, al que llegó con amplia votación, Carlos Andrés Pérez sacó el ejército a las calles de Caracas para reprimir una protesta por el alza de la gasolina. Fue una masacre de miles de víctimas que, entre otros efectos, puso en marcha al MBR-200, capitalizando el descontento que se produjo al interior de las FF.AA. En febrero del 92 Chávez asomó en la historia venezolana encabezando un alzamiento que fracasó porque fue delatado. Pero contaba con apoyo en otras ramas de las FF.AA. y el intento lo repitieron oficiales de la Fuerza Aérea y la Marina el 27 de noviembre del mismo año. Chávez y sus compañeros estuvieron presos en Yare hasta 1994, cuando fueron indultados por el presidente Caldera. El MBR militar se convirtió en el MVR civil que inicialmente se declaró abstencionista. Decidió finalmente intervenir en las elecciones porque se dio cuenta que su política lo llevaba al enfrentamiento. Las encuestas sólo otorgaban un porcentaje insignificante a Chávez que era silenciado por los medios de comunicación. A la cabeza de las encuestas marchaba la ex miss Universo, Irene Sáez, que terminó última. Ahora es gobernadora de la isla Margarita (Estado de Nueva Esparta), elegida con apoyo del MVR de Chávez.

 

RELEGITIMACION

DE LAS FF.AA.

 

El presidente venezolano se mueve hasta ahora con habilidad y ha ganado al parecer amplio apoyo para su programa dentro de las FF.AA. Doce mil millones de bolívares (un dólar equivale a 582 bolívares) fueron asignados al Proyecto Bolívar 2000, coordinado directamente por Chávez. Es un plan cívico-militar de apoyo a los sectores más pobres en que participan más de 70 mil efectivos de las FF.AA. y miles de médicos, profesores y funcionarios. Ahora se están creando brigadas especiales del ejército (ver información aparte) para trabajar en esa área. Sin embargo, en rigor no se puede sostener que Chávez haya logrado apoyo absoluto del alto mando. Los actuales generales y almirantes hicieron su carrera mediante ascensos negociados en el Congreso entre AD y Copei. La corrupción también tocó las puertas de los cuarteles. El ex comandante del ejército y yerno del ex presidente Caldera, general Rubén Rojas Pérez, está preso acusado de enriquecimiento ilícito. Es posible que no sea el único caso. El presidente Chávez, cuando lo entrevistamos, meditaba los ascensos y retiros de este año. En el escenario actual sus decisiones adquieren enorme importancia. Entre los coroneles, sin embargo, están los compañeros de generación de Chávez y allí parece sentirse más a gusto.

 

DESAFIO A LA ALTURA BOLIVARIANA

 

Conversamos casi dos horas -en parte entrevista, en parte diálogo informal- con el presidente Hugo Chávez en su amplio despacho del Palacio de Miraflores, flanqueado por enormes retratos de los próceres venezolanos. Nos invitó a acompañarlo en un viaje a Barinas -su Estado natal y cuyo gobernador es Hugo de los Santos Chávez, su padre, un profesor jubilado, elegido por aplastante mayoría-. Continuamos conversando en el Boeing presidencial (seguido de 45 minutos en helicóptero hasta Puerto Nutrias a orillas del río Apure, donde inauguró un puerto fluvial), y más tarde en el regreso a La Carlota, un aeropuerto en medio de Caracas. Lo vimos en acción en el Apure ante un auditorio popular -que repudió como "corrupto" al alcalde adeco de la localidad- y frente a una formación militar en un cuartel de Barinas. La esencia de sus discursos fue el mismo: un llamado a la unidad cívico-militar para acabar con la corrupción y realizar la revolución democrática que espera Venezuela. Nos quedamos con la impresión de un hombre que expresa con sinceridad su pensamiento y dice francamente lo que quiere hacer. Es propio en alguien que se declara bolivariano acometer grandes hazañas. Bolívar hizo escuela en la materia. Encaramado sobre los escombros de un convento, en medio de la destrucción del terremoto del 26 de marzo de 1812, apostrofó colérico: 'Si se opone la naturaleza lucharemos contra ella y la haremos que nos obedezca'. El temperamento combativo de Chávez y el "mar de pueblo" que lo acompaña, hacen pensar que lo imposible puede volver a ser posible en Venezuela

 

MANUEL CABIESES DONOSO

Fotos: ANDRES

LEIGHTON ESPEJO

En Caracas

Chávez en un cuartel:

"El pueblo es la razón de ser del soldado"


CHAVEZ pasa revista a las tropas en un cuartel de Barinas, antes de dirigirles la palabra.

En un cuartel de la ciudad de Barinas, en medio de los llanos venezolanos, donde él mismo comenzó hace 22 años como subteniente la carrera militar, el presidente Hugo Chávez instaló la 23 Brigada Especial de Seguridad y Desarrollo, destinada al trabajo agrícola. Vistiendo tenida militar de camuflaje (con la insignia presidencial en la boina roja y las presillas de comandante en jefe en el cuello), Chávez pasó revista -el sable en una mano y el bastón de mando en la otra- a una formación de dos batallones de cazadores, una compañía de comando y un batallón especial. En la tribuna estaban el ministro de Defensa, el jefe del ejército y numerosos otros oficiales. El jefe de la nueva unidad -coronel Frank González de León-, compañero de promoción de Chávez, comprometió en su discurso el apoyo de la Brigada al Proyecto Bolívar 2000, que relaciona en tareas comunes a las FF.AA. con el pueblo.

Chávez habló a la formación militar, en que predominaban los cara-pintadas, bajo un sol agobiador que hizo desmayarse a uno de los soldados. El extenso discurso presidencial es típico de los que el presidente dirige a las tropas en sus constantes visitas a las unidades militares. Los siguientes son algunos párrafos que ilustran el mensaje de Chávez a las FF.AA.

• "Tuvieron que pasar 22 años para que mis botas de campaña volvieran a pisar este patio y volver a mirar de frente una formación de cazadores. Gracias a Dios y al pueblo, aquí estamos de nuevo. Soldados junto a nuestro pueblo. Me siento un soldado feliz por eso. Pero la felicidad dura ráfagas porque quién va a ser feliz sintiendo a nuestro pueblo clamando justicia y adolorido por tanta miseria. Los católicos (el obispo de Barinas estaba en la tribuna, PF) decimos que Dios sabe lo que hace. Por algo Dios permitió que esto pasara. Será para probarnos, para ver si es verdad que merecemos llevar este uniforme, el del ejército más glorioso de este continente, que si le hubiera alcanzado el tiempo habría llevado la libertad desde el Polo Norte al Polo Sur, pero que al menos la llevó a medio continente. Dios y la historia nos están probando a ver si tenemos de verdad la semilla de los libertadores. El Padre Libertador lo dijo con mucha claridad: 'sigo la gloriosa carrera de las armas para lograr el honor que ellas dan para libertar a mi patria y para merecer las bendiciones de los pueblos'".

• "La patria no es una entelequia ni una figura abstracta. No, la patria son en primer lugar los hombres, las mujeres, los niños de Venezuela, los ríos, las tierras, el mar territorial, sus cielos. Los soldados estamos para asegurar su defensa, su desarrollo, su felicidad. Para custodiar las glorias del pasado, vivir el presente y proyectar la vida de la patria. Los soldados sin pueblo no tendríamos esencia. La esencia de los soldados es el propio pueblo. Así lo decía ese gran filósofo, poeta y estratega de la guerra, Mao Tse Tung. El pueblo es al soldado como el agua al pez. Es una verdad del tamaño del sol. El pueblo es el oxígeno del soldado, su razón de ser. Los soldados venezolanos estamos hoy como peces en el agua. Es un agua crecida porque el pueblo está crecido. Su cauce subió, creció y anda alborotado. Nosotros, soldados, estamos obligados a nadar en esa corriente, a dejarnos llevar por la corriente de los pueblos, porque sólo los pueblos en corriente torrentosa hacen la historia. De nuevo estamos haciendo historia, la está haciendo el pueblo soberano y con él vamos nosotros, los soldados bolivarianos. Daremos ejemplo al mundo de lo que aquí va a pasar, el mundo entero se asombrará. Vamos a demostrar cómo se salva un país, cómo se recogen del suelo los pedazos de la patria y se rehace. Lo haremos cueste lo que cueste. No podemos fallar, está prohibido fallar. Seríamos unos traidores y cobardes si permitimos que Venezuela siga siendo engañada, manipulada y destrozada por una cúpula de insensatos que durante 40 años han saqueado, han vilipendiado, han humillado y han traicionado a la patria. A ésos se les acabó el tiempo. Llegó la hora como dice la Biblia en el Eclesiastés: todo lo que va a ocurrir bajo el sol, tiene su hora. Aquí llegó el tiempo de una nueva patria".

• "En Venezuela un modelo político se acabó, se agotó, está podrido y hay que enterrarlo bien hondo. Todavía no ha cambiado: como los paracaidistas hemos caído en el corazón del enemigo pero estamos rodeados por todas partes y tenemos que ir abriendo la brecha. El verdadero poder no ha cambiado aún, pero va a cambiar, ya hay algunas señales. Nuestra presencia aquí es un signo de lo que viene: esa revolución pacífica y democrática, pero revolución en esencia, que está avanzando.

La Asamblea Constituyente será el escenario ideal para terminar de arrancar de raíz la macoya de corrupción. Ustedes lo saben, soldados, porque son muchachos del pueblo. Sus familias sufren directamente esta situación y ustedes mismos han sufrido el terrible impacto de la crisis por la que estamos pasando. La Asamblea Constituyente, que tendrá carácter originario y plenipotenciario, echará las bases de la V República. Una república bolivariana con democracia de verdad que transformará todo el sistema político, económico y social. Transformará también a las FF.AA. en una Fuerza Armada unida, mucho más profesionalizada, más eficaz, mejor equipada y adiestrada no sólo para la defensa del país. También emprenderemos tareas fundamentales para el desarrollo social y económico que son parte de la seguridad y la defensa de un territorio".

Al finalizar su discurso, Chávez invocó el lema del general Ezequiel Zamora, líder de la guerra federal (1859), cuyo nombre lleva la 23 Brigada: 'tierras y hombres libres, elecciones populares y horror a la oligarquía', y la Oración del Padre del general norteamericano Douglas MacArthur.

• "Pidamos al Dios de los ejércitos y a esa Virgen del Carmen, cuyo escapulario cargo en el pecho, que era la patrona de Maisanta (su bisabuelo guerrillero, PF) y del ejército, que ilumine a toda la familia de la Brigada, que crezca, que se integre a su pueblo y que marchemos hacia la construcción de la patria nueva. ¡Atención, firrrr....A discre...ción!"

 

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